Hasta que internet cambió el mundo, las compañías discográficas y los artistas eran socios. Siempre existió una relación de amor-odio, de necesidad mutua, en la cual el músico sabía que la industria le sacaría el jugo a su talento, lo ayudaría a crecer, lo llevaría a lugares que difícilmente pudiera acceder por sus propios medios y, por supuesto, se quedaría con un interesante porcentaje de las ganancias.
Pero sabido es que el mundo 2.0, con YouTube y los millones de blogs como principales responsables, modificó absolutamente el modelo de negocio, la forma de relacionarse entre las personas.
Y las discográficas, que en su momento llegaron a ningunear al mp3, prefirieron ponerse en contra de todo y de todos. Como lo denuncia Damian Kulash Jr, cantante y guitarrista de la banda de Chicago Ok Go.
La viralidad cobró un papel primordial... sin embargo, EMI ha decidido impedir que los videos de YouTube (que ellos mismos suben) puedan ser embebidos en otros sitios. Así, han reducido un 90% esa promomoción gratuita.
En una carta publicada por el New York Times, el músico aporta unos argumentos muy claros de por qué una banda acepta firmar con una discográfica ("ningún banquero cuerdo nos daría el capital inicial necesario")... ...