Cualquiera que conozca el negocio de la industria musical tiene un mapa mental del rol que juega cada actor involucrado. Haciendo la historia corta, los artistas crean la música, los sellos les extienden un contrato mediante el cual asumen a su cargo la grabación de ésta, la difusión del disco y la venta en múltiples formatos. El público compra los discos porque le gusta el trabajo de los artistas y lo comprueban porque el sello promociona las canciones encargándose de hacerlas sonar en las radios y en los canales de música. De lo que se recauda por este concepto, los sellos le dan una comisión al artista, y se completa el ciclo.
Ese ha sido el paradigma de la industria musical desde hace ¿Cuánto? 60 o 70 años, por lo menos. El sistema se ha modernizado pero el diagrama de flujo es el mismo. ¿Acaso no hay otra manera? Al menos, grupos como Nine Inch Nails, Radiohead y Smashing Pumpkins parecen pensar distinto.
Los Cuatro Grandes
Como dice Rage Against the Machine, “know your enemy”. Puede ser un poco fuerte presentarlo de este modo, pero desde cierto punto de vista, las disqueras han sido cancerberos para las bandas, sólo que ...