Todas las magnitudes en YouTube producen una sensación de vértigo, de mareo, casi de irrealidad: ¿cómo llevarías a la rentabilidad a una página que sirve setenta y cinco mil millones de vídeos a más de 375 millones de visitantes únicos en 2009, y que te cuesta en torno a dos millones de dólares al día mantener? Se calcula que YouTube provoca a Google unas pérdidas diarias de $1.65 millones: por lo que se ve, el negocio tradicional de la compañía, la publicidad contextual, resulta claramente insuficiente a la hora de producir ingresos para hacer frente a los costes de ancho de banda. Sin embargo, eso no ha hecho pestañear a Google a la hora de plantearse su apoyo a la iniciativa: para una empresa que aspira a “organizar la información mundial para que resulte universalmente accesible y útil”, plantearse renunciar a los contenidos en formato vídeo resulta de todo punto imposible. El vídeo es un segmento en el que el liderazgo de Google es indiscutible, y en el que, seguramente, falta mucho por inventar.
La pregunta del título viene al hilo de unas declaraciones de Eric Schmidt: ante la pregunta de si se planteaban fórmulas como modelos de pago o de ...