Con una facturación de 50 millones de dólares anuales, la TV encontró en los casi 300.000 mensajes de texto diarios a la nueva gallina de los huevos de oro.
Un diminuto movimiento corporal amasa fortunas. Llamame, votame, jugá, elegí, conocé, ganá... La lista de imperativos es extensa y los pulgares argentinos obedecen. El mismo dedo que comanda el zapping envía mensajes de texto a programas en vivo, grabados, de juegos, de ficción. Los dominios de este imperio no tienen fronteras: traspasan la medianoche y tienen sus enclaves en canales de cable. El cetro del rating y la corona de la pauta publicitaria no son suficientes. Las emisoras y los productores de TV extendieron sus redes para asegurarse un atractivo y codiciado botín: el de los SMS (en inglés, Short Message Service). Una nueva televisión ha quedado configurada, y con ella un nuevo negocio que embolsa un promedio de 300.000 SMS diarios. En este escenario fértil para telefónicas, canales, productoras y empresas, los espectadores se saben influyentes y equiparan, en muchos casos, su envío digital con un voto. Hay más de 40 millones de celulares en Argentina y el tráfico de los SMS creció 30% en 2009, según estimaciones de las telefónicas, ...